El populómetro
Si yo supiera más matemática me dedicaría a modelar fenómenos como la popularidad de una persona creando un algoritmo, el populómetro, cuyo resultado sería el índice de popularidad. Es más, creo que el populómetro se podría aplicar con seguridad de los cumpleaños de 15 años en adelante y arrojar con bastante eficacia el índice de popularidad de una persona a lo largo de su vida.
Parto de la definición de popularidad (tan vulnerable al sentido común como cualquier definición del mundo matemático) como la capacidad de convocatoria por razón propia. Ya me imagino que un dirigente estudiantil que logra convocar a multitudes a sus asambleas también es muy popular, pero yo me refiero a la gente que viene a verlo a uno, sin convicciones políticas, religiosas o morales de por medio. Te vengo a ver porque te quiero, o al menos me caés bien, y paso bien con la gente que te rodea, o al menos eso creo de antemano.
La idea original es muy simple: cantidad de invitados (asistentes deseables) dividido cantidad de asistentes (asistentes reales). Sin embargo después se me ocurrieron las siguientes variables que pueden afectar al cálculo populométrico:
* Vinculación previa. Este es el caso de las reuniones del "grupo de bachillerato" de mi marido, donde no importa quién organice las reuniones ya que los asistentes son tan interesantes como el organizador. Digamos, en este caso la vinculación previa anula a la capacidad de convocatoria personal.
* Circunstancialidad. Faltar a una fiesta de casamiento "porque sos un tipo aburrido" es de mala leche, mientras que faltar a un cumpleaños es mucho más disculpable. A fin de cuentas, cumplirse se cumple todos los años, pero casarse no se hará más de dos o tres veces en la vida. Cuestión que el populómetro en los casamientos hay que calcularlo distinto.
* Coincidentalidad. Organizar una reunión en una fecha que posiblemente coincida con otras reuniones importantes, es arriesgado. Los que cumplen años el 30 de diciembre saben muy bien de qué hablo, y yo, que cumplo el 27 de marzo, ya sé que si organizo mi fiesta el viernes antes de la Semana Santa (que es toda feriado en Uruguay), sé seguro que un tercio de mis invitados no viene porque se fueron de Montevideo.
* Geografía. Finalmente, la última variable que afecta la presencia de gente como yo (sin vehículo propio), es la cercanía y accesibilidad del punto de reunión en sí. Si no hay línea de transporte, la vuelta en taxi costaría un dineral, y no sé de nadie con auto que pueda traernos de vuelta, me lo pienso dos veces. Creo que, sin embargo, esta es la más débil de las categorías ya que hay grupos sociales en los que "todos tienen auto" y otros grupos donde es menos frecuente.
Si ponemos que el clima acompaña, se avisó con relativa anticipación, no coincide con una fecha de convocatoria familiar o religiosa, si uno además dio a conocer detalles como "mirá que va a haber comida rica", entonces puede estar seguro que el populómetro va a dar un buen número. Yo creo que normalmente asiste el 50% de los invitados a una reunión; el mayor problema presentado para el "party planner", sin embargo, es que aunque se supongan porcentajes de antemano la lista de los asistentes reales es un misterio hasta el evento en sí. Esta incidencia estocástica, aunque problemática para el que le gusta organizar y tener todo bajo control, es maravillosa desde el punto de vista del modelo.
Pero eso ya excede totalmente al populómetro, porque los invitados ya están allí.
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